¿Cuántas veces te has fijado una meta para luego, después de algunas semanas, darte cuenta de que no estás haciendo lo que te propusiste? Si tu respuesta es “más de una vez”, no estás solo. Todos lidiamos con el peso de la rutina, la inercia de nuestro día a día, la calidez de nuestra zona de confort. Pero, ¿qué hacer para que no desaparezcan tan pronto nuestros ánimos, para romper con la inercia y movernos hacia donde queremos?

En mi constante búsqueda de respuesta a estas preguntas, he encontrado la siguiente información, a la cual debo volver cada cierto tiempo para darme el impulso necesario para avanzar.

1.Atrévete a sentirte incómodo. Es la incomodidad lo que te va a dar el mayor impulso para hacer las cosas diferentes.
2.Haz lo que puedas hacer hoy para lograr lo que quieres. Un cambio pequeño cada día es todo lo que se necesita para iniciar un gran cambio. Los grandes cambios son una acumulación de pequeños cambios, así que no esperes por el “gran momento”, mejor haz de este momento lo más adecuado para lograr tu objetivo.
3.Sé sincero contigo mismo y atrévete a actuar sin esperar la autorización de nadie más.  Siempre y cuando tus deseos sean para tu crecimiento y siempre y cuando no estés dañando a nadie a tu alrededor, no tienes que esperar a que a tu círculo social le parezcan bien tus ideas. No necesitas permiso para hacer las cosas que te harán crecer. Rodéate de gente que te impulse y sigue camino a tu meta.
4.Motívate todos los días. Encuentra qué es lo que te mueve y busca acercarte a ello continuamente.
5.Por último, recuerda, ¡lo más importante es la ACCIÓN! Haz algo, por pequeño que sea, que te acerque a tus objetivos, todos los días. Sólo la acción genera cambios.

Por Irasema Olais Arjona
Maestra en Psicología Aplicada
Coach certificada

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