“Los jóvenes son el futuro de México” es la clásica frase que hemos escuchado en los últimos años. Hoy vamos a reflexionar acerca de cómo los jóvenes son, más bien, el presente de México, los responsables de impulsar una sociedad y una economía basadas en conocimiento, ya que de esta forma tendremos una sociedad más justa, democrática y consciente de lo que pasa en su entorno.

El 12 de agosto se conmemora el Día Internacional de la Juventud, propuesto en 1999 por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Uno de los objetivos de esta conmemoración es hacer conciencia, precisamente, de cómo los jóvenes pueden incidir de forma positiva en el mundo.

Y es que, a esta edad (entre 15 y 29 años), es que la mayoría de los estudiantes descubren su verdadera vocación y pueden comenzar una carrera científica, una gran manera de impactar de forma positiva en la sociedad.

De hecho, aquí en la península de Yucatán, tenemos ejemplos de jóvenes promesas de la ciencia, por ejemplo, Alan Ávila y Daniela Toro (15 años), jóvenes yucatecos quienes ganaron la medalla de plata en la Feria Internacional de Ciencia de Milán, Italia, exponiendo su proyecto de detección de fitopatógenos (organismos que afectan a las plantas). O los quintanarroenses, Andrés Orozco y Mario Rodríguez (15 años), que representaron a México en el Premio Juvenil sobre Agua, que se realizó este mes en la ciudad de Estocolmo, Suecia, con su creación: un polvo orgánico purificador de agua —ambos proyectos asesorados por el CICY—.

Como ellos, existen miles de adolescentes que serán el motor de México, pero no hay que dejarles toda la responsabilidad a ellos solitos: hay que orientarles, apoyarles e incentivar su vocación científica.

Desde las instituciones, en algunos casos, se realizan programas de fomento a las vocaciones científicas, donde los jóvenes pueden conocer más de cerca las ciencias y descubrir si son un campo que les apasionará explotar. El CICY, por ejemplo, desde 2012 realiza con este propósito el programa Talento CICY. En julio, la modalidad para jóvenes de preparatoria (15 a 18 años) y en agosto, para estudiantes de educación básica (10 a 15 años). Información: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Ahora que sabes que existen opciones para incentivar esa vocación científica, te invito a que no sólo pongas tu esperanza en los jóvenes. Apoya a tu hijo(a), sobrina(o), amigos o estudiantes y muéstrales que existen estos y otros programas que les pueden ayudar a descubrir si en unos años serán un científico que ayude a disminuir la desnutrición con el descubrimiento de alguna propiedad en algún vegetal; a contribuir en la disminución de los efectos del cambio climático; crear algún dispositivo para mejorar la calidad de vida de las personas, o a estudiar los fenómenos de migración, la economía nacional, la equidad de género. ¿Quién sabe? Las posibilidades son inmensas.

Julio C. Domínguez Orta, Centro de Investigación Científica de Yucatán

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