Alguien debería detener la dictadura que ejerce el gato sobre el reparto de caricias. Sé que soy el héroe que los salvará a todos de sus garras. Me persigo la cola para imponer respeto y después, salto sobre el gato. Rasguños, mordidas y maullidos. Mis dueños en vez de premiar mi valentía me trajeron a este sitio donde van a educarme; claro, si es que pueden...

No existe perro imposible de educar. Por más heroicos que sean sus motivos para pelear con el gato o para rescatarte de los zapatos asesinos, siempre con amor y paciencia se le puede ayudar a ganar sus batallas sin dejarte un desastre en la casa.

Ya sea cachorro o adulto, el condicionamiento en positivo es la opción ideal para comenzar una educación enfocada en los buenos hábitos, siempre a través de estímulos que motiven al perro a repetir la acción. Un ejemplo clásico: enseñarle a salir para ir al baño. El perro hace sus necesidades donde quiere, es por ello que debemos iluminarlos en su búsqueda del sitio ideal. La clave es que justo cuando un poder divino lo haga obedecerte, lo premies con caricias, mimos y quizá, algún bocadillo suculento.

Este fue un ejemplo sencillo para emplear el condicionamiento en positivo; sin embargo, en conductas más específicas y difíciles de controlar, se puede implementar un entrenamiento que trabaje la misma técnica en positivo pero combinada con ejercicio, juego y socialización. Aprovecha este regreso a clases para que tu perro pueda aprender en un ambiente controlado y diseñado para lograr un entrenamiento exitoso.
En Compórtate Adiestramiento Canino creemos que un perro educado es un perro feliz.

Mordiscos informativos
K. Marian Pasos

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