Por qué nos volvemos adictos es un asunto de múltiples factores, me gustaría compartir contigo algunos.

Desde la perspectiva psicológica, los que tenemos o hemos tenido alguna adicción que se hace por la boca, es decir, fumar, tomar, drogarse, comer, viene de una etapa oral no resuelta.

Cuando un bebé está acogido por su madre, y ella lo mira amorosamente y el alimento le llega sintiéndose tomado por este amor y nutrido con esta dedicación, él o ella no necesitan nada más; sin embargo en lo cotidiano, este paraíso se pierde y la madre nutridora de pronto no está, puede desaparecer por enfermedad, muerte, trabajo o simplemente por estar viendo su celular mientras amamanta al bebé; esto se vive como un abandono, él bebé ya no se siente seguro de si puede confiar, quiere sentirse nutrido y amado pero puede ser abandonado otra vez. No sentirse mirado y acogido por la madre provoca una herida oral que se quedará en nosotros.

Más adelante, cuando nos llega la adolescencia, cuando nuestras hormonas empiezan a modificarse y estamos deseosos de encontrar nuestra propia identidad, ya nos habrán hipnotizado de múltiples maneras para acudir al cigarro, al alcohol, a la comida, para satisfacer ese amor perdido de mamá a través de todo lo que nos podemos llevar a la boca.

En cada cigarro, en el alcohol, en la comida buscamos el amor de mamá, ese paraíso perdido al que deseamos regresar. Y toda conducta repetida por un tiempo y, sobre todo, cuando lleva en ella impresa una emoción, se convierte en hábito.

El núcleo acumbbens es el lugar donde se asienta el placer, la recompensa y la motivación en el cerebro; en su capa exterior se encuentra un conjunto de neuronas que se activan con la dopamina y están diseñadas para motivar nuestra conducta y en forma natural hay actividades encargadas de provocar esta liberación de dopamina como el sexo, hacer ejercicio y comer.

Con sustancias como nicotina y azúcar, se provoca una derrama de este neurotransmisor y nos atrapa, porque se siente muy bien tenerla en el cerebro, el problema es que su producción es excesiva y buscando un equilibrio, los receptores neuronales se adelgazan para nivelar la cantidad de dopamina que absorben, necesitando incrementar la sustancia para volver a sentir el mismo efecto que la primera vez.

La buena noticia, es que somos seres en evolución, que dentro de nosotros tenemos todo para poder salir de cualquier adicción, solo necesitamos un buen acompañamiento, es importante pedir ayuda, para que se nos pueda alumbrar la fuerza que yace en nosotros.

La hipnosis es una excelente herramienta para cambiar creencias, para encontrar tu fuerza y para poder decirle NO a esa adicción.

Psicóloga Lourdes Fernandez.
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