Todos sabemos que en esta experiencia humana algún día nos encontraremos con la muerte, ese espacio donde nos transformamos en otra cosa, otra cosa diferente de la que experimentamos en este plano terrenal.

Pero hoy no quiero hablarte de esa muerte, del que se muere y deja la vida, sino del renacimiento que forzosamente tenemos que hacer ante cualquier tipo de muerte que experimentamos los que nos quedamos aquí.

Hay una canción bellísima de Alonso del Rio (El Abismo) que dice…” y aunque no puedas comprender en cada muerte hay un nacer, por eso duele tanto estar tan vivo”

Y sí, ante la muerte de alguien, tendremos que renacer a aprender a vivir sin esa persona, sentir la ausencia, la tristeza, la soledad y recoger nuestros cachitos para completarnos de nuevo y volver a vivir ya sin ella.

Morimos también cuando dejamos de fumar y renacemos cuando aprendemos a enfrentar la vida desde otra manera. Con el cigarro, nos evadíamos, no enfrentábamos y nos ocultábamos muchas veces huyendo y al morir a ella nacemos a una vida completamente nueva, diferente, donde ya no podemos sostenernos en una muleta falsa para aplazar lo que hay que resolver o para aminorar lo que estamos sintiendo.

Morir a algo y aceptar el nuevo nacimiento duele, porque implica dejar atrás lo que nos ayudaba a evadirnos de vivir, entendiendo vivir, a estar presente con todo lo que ello supone ante los acontecimientos de la vida; el cigarro, nos impide sentir la vida con todas sus emociones; si nos enojamos es muy fácil prender un cigarro y salirnos enojados, y ante esa situación, huimos, nos desaparecemos y no enfrentamos, lo que hay que enfrentar: una diferencia de opinión, un límite que debemos poner, una tristeza o decepción, un nuevo acuerdo o decisión, no asumimos lo que vinimos a vivir.

Cuando el cerebro se inunda de dopamina y sentimos una sensación de bienestar pasajero que se produce por las sustancias como la nicotina o el azúcar, nos vuelve adictos a un bienestar químico, pasajero. Morir a esa adicción duele, sí duele, porque nacer a una nueva vida significa, reaprender, asumir, confrontar, sentir, estar más vivo.

Recuerda que tu alma decidió venir a experimentar la vida, es decir, a estar bien vivo y estar vivo significa sentir en toda su gama de colores, desde la más profunda alegría hasta la más despiadada tristeza.

Morir y renacer es un acto al que nos enfrentamos todos los días.

“Y AUNQUE NO PUEDAS COMPRENDER, EN CADA MUERTE HAY UN NACER, POR ESO DUELE TANTO ESTAR TAN VIVO”.

Psic. Lourdes Fernández. 9991637428

SOPORTE AL CLIENTE

HORARIO DE ATENCIÓN

Lunes a viernes 9:00 a 18:30 hrs

Sábados 9:00 a 13:00 hrs

Aceptamos